PULSAR   1  de arriba para cerrar pestaña


PULSAR   1  de arriba para cerrar pestaña

X FECHAS


PULSAR   1  de arriba para cerrar pestaña

x orden alfabetico

ENLACES

*

*

PULSAR 1 de arriba para cerrar pestaña

PULSAR   1  de arriba para cerrar pestaña

+ vistas


PULSAR   1  de arriba para cerrar pestaña

varios


Contador Gratis
relojes para blogger html clock for websites contador de usuarios online
PULSAR   1  de arriba para cerrar pestaña

30/10/10

Estar en la cueva de los cristales gigantes es como una película de Superman"


Extranormal Las minas de Naica Chihuahua Cristales enormes


---------
-------------

Cincuenta grados de temperatura y hasta un 96% de humedad. Cualquiera que se adentre a 290 metros de profundidad en las entrañas de la mina de Naica tendrá las mismas sensaciones que podría experimentar en el interior de una sauna gigante. Sin embargo, sólo en esta explotación bajo el desierto del estado mexicano de Chihuahua se pueden encontrarcristales de yeso milenarios de hasta once metros de altura.

Moverse por la Cueva de los Cristales Gigantes es como recorrer una ciudad subterránea llena de rascacielos torcidos, aunque Juan Manuel García Ruiz, cristalógrafo español y director de uno de los estudios de estas estructuras enormes, prefiere imaginar este espacio como “el mundo perfecto de Superman”. “Allí abajo tienes la sensación de que estás en una película del famoso superhéroe”, afirma el científico a lainformacion.com.

“Nada más llegar allí me di cuenta de que Naica era única”, cuenta García Ruiz, que reconoce que el brillo que desprenden los cristales de la cueva es especial. “El brillo ceniciento, similar a la luz de luna, es espectacular”, afirma el experto, casi hipnotizado desde entonces por las características de “esta catedral natural de 400.000 años”.
El estudio de Naica

El estudio realizado por el equipo de García Ruiz no es reciente. Llegó a la mina de Naica después de una investigación extensa, desde el año 2000, de explotaciones como El Teniente, en Chile, y Pulpí en Almería y Segóbrida en Cuenca, donde existían cristales de yeso parecidos a los de México. En todas ellas, el investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) encontró formaciones prismáticas especiales, pero ninguna de ellas tenía cristales tan grandes como los de Naica.

Hace 20 millones de años, se produjo una ascensión de magma terrestre hasta unos 3.000 metros de profundidad. El proceso de mineralización a alta temperatura formó anidrita, que en combinación con el agua y el enfriamiento lento de la zona dio origen al yeso. La acumulación de este material en unas condiciones ambientales óptimas formaron estas estatuas rectangulares del tamaño de gigantes mitológicos.

“Los cristales de Naica se formaron como lo pueden hacer los de la sal común, en este caso a partir de una disolución con mucha cantidad de sulfato de calcio”, explica García Ruiz. La alta temperatura favoreció la disolución y el posterior enfriamiento lento de la cueva formó los cristales de yeso. “Se dieron las condiciones necesarias”, señala.

Las conclusiones del estudio, firmadas por García Ruiz, Carlos Ayora y Fermín Otálora, del CSIC, Angels Canals, de la Universidad de Barcelona, y el mexicano Roberto Villasuso, de la compañía mexicana Industrias Peñoles, propietaria de la mina de Naica,fueron publicadas en abril de 2007 por la revista ‘Geology’. Varios meses después, en noviembre, la revista 'National Geographic' se hizo eco de las mismas conclusiones.

Documental español de los cristales gigantes
La necesidad de plasmar en imágenes lo que allí existía tenía dos enemigos fundamentales: la temperatura y la humedad. "Aquello es como una gran catedral a oscuras, donde los flashes corrientes son insuficientes y los objetivos se empañan con facilidad por la humedad", explica García Ruiz. Ese fue el momento en el que entró en escenaJavier Trueba, documentalista y fotógrafo español, que facilitó el material profesional.
El rodaje del documental 'El misterio de los cristales gigantes' duró dos años y el guión, firmado por García Ruiz, otros dos años más. "Cada una de las tomas nos llevaba una semana; sólo podíamos entrar cinco veces al día, ocho minutos cada una", afirma el científico, que reconoce que los 50 grados de la cueva "te llevan al límite". 
Entonces, sólo los científicos, con permiso de la empresa explotadora de esta mina de plomo, plata y cinc, podían entrar dentro. "Ahora, hay políticos o empresarios que llegan en helicóptero y ven los cristales desde una balconada, aunque creo que debería ser visitable por el público en general", afirma el experto. "Estoy seguro que se convertirá en un centro turístico en un futuro", insiste.
El primer montaje del documental se presentó en abril de este año en México. También se ha reproducido en algunas ciudades de España como Madrid y Barcelona y en agosto fue expuesto en congresos de mineralogía. La próximas reproducciones están previstas en el Parque de las Ciencias de Granada, la Fundación BBVA en la capital de España, en Japón en febrero y marzo de 2011 y México, Puerto Rico y EEUU en abril de ese mismo año. 
Gracias a sus instantáneas, cualquiera puede soñar con deslizarse por las paredes de estos cristales seis veces más grandes que un hombre, bajo toneladas de tierra.

Estar en la cueva de los cristales gigantes es como una película de Superman"

07:15h | lainformacion.com
El científico español Juan Manuel Gacía Ruiz estudió la Cueva de los Cristales Gigantes, en la mina de Naica en el estado de Chihuahua, en la que se formaron hace 400.000 años unas figuras de yeso de 11 metros. Un documental español explica el origen de estas construcciones naturales.
Leer más...

29/10/10

El proyecto London Futures: "Photoshop climático".





No sé si recordaréis una serie de posts que Guillermo dejó ya hace casi 2 años (¡cómo pasa el tiempo!) en los que mostraba una serie de fotografías manipuladas de principios del siglo XX sobre Londres. Se titulaban "Si Londres fuera como Venecia, (1899) y Si Londres fuera como Nueva York (1902)".



Bueno, pues hoy me he encontrado con un proyecto actual muy similar, aunque en este caso tiene un trasfondo ecológico. Se llama London Futures y en él, una serie de fotógrafos convierten sus trabajos mediante edición fotográfica en predicciones para un futuro en el que el cambio climático retoca por completo la superficie y la vida en Londres.

Su visión fotográfica, en la que coopera el propio James Lovelock, se titula Postcards from future y nos ofrece diversas versiones de lo que podría ocurrir en Londres si el cambio climático continúa creciendo.



Echadle un vistazo
 seguro que os sorprenden con sus "photoshops climáticos".

El proyecto London Futures: "Photoshop climático"



Leer más...

27/10/10

El Gran Agujero Azul de Belize


Diving in Belize - The Blue Hole

--------

------------

A unos 100 kilómetros de la costa de Belize, en el atolón del Arrecife Lighthouse, está elGreat Blue Hole o Gran Agujero Azul. Tiene unos 305 metros de diámetro y una profundidad de 123 metros.
Durante las últimas glaciaciones el agujero era la entrada a un sistema de cuevas que quedaron inundadas cuando subió el nivel del mar.
Blluehole
Hoy en día es uno de los lugares favoritos de los buceadores por la gran riqueza natural y animal que alberga, desde que lo hiciera famoso Jacques Cousteau, que dijo de él que erauno de los diez mejores sitios del mundo para bucear.





Gran agujero azul - Wikipedia, la enciclopedia libre


Se cree que es el fenomeno más grande del mundo en su género, el Gran Agujero Azul es parte del Sistema de Reservas de la Barrera del Arrecife de Belice...
es.wikipedia.org/wiki/Gran_agujero_azul - En caché









El gran agujero azul de Belice. 123 metros de profundidad y 300 de diámetro. Un fetiche para los submarinistas. 


Leer más...

23/10/10

El experimento supersónico que puso a prueba la paciencia de la ciudad de Oklahoma



El 3 de febrero de 1964 a las 7 de la mañana un caza militar rompía la barrera del sonido sobre la ciudad de Oklahoma. Era sólo la primera de las 8 explosiones sónicas que ese día y durante los próximos 6 meses se oirían a diario sobre la ciudad. Acababa de comenzar la Operación Bongo II, un experimento de la Administración Federal de Aviación (FAA), para el que los ciudadanos de Oklahoma City habían sido escogidos como sus conejillos de indias.

Un F-22 rompiendo la barrera del sónico. Junio 22, 2009, sobre el Golfo de Alaska
Durante la década de los 50, el progreso de la técnica hizo que comenzara a parecer factible la construcción de un avión de pasajeros que volara a velocidades supersónicas. Aunque se tendría que esperar a que los primeros aviones de combate supersónicos entraran en servicio para que los trabajos comenzaran en serio. No mucho más tarde, a comienzos de los 60, en Europa, los programas subsidiados por los gobiernos comenzaban a dar sus frutos. Y tras la fusión en 1962 de los proyectos británico y francés, el nuevo consorcio anunció que tenía planes de construir su primer diseño supersónico, el Concorde.

La fusión y el anuncio pilló algo desprevenidos a los norteamericanos que no pensaban que la cosa fuera tan en serio y acabó desatando el pánico entre la industria aeronáutica norteamericana, temerosa de que el nuevo avión europeo se acabara haciendo con todo el mercado de la aviación de larga distancia. Como respuesta, la administración Kennedy decidió crear el programa NST (National Supersonic Transport), financiado en un 75% con fondos públicos y que tenía como objetivo el diseño de un avión supersónico que pudiera hacer sombra al Concorde.

Como el desarrollo del Concorde estaba ya muy avanzado, se creyó que la mejor opción sería diseñar un avión que lo superara en prestaciones. Para ello, se fijó su capacidad en 250 pasajeros, el doble que el Concorde; alcanzar velocidades de Mach 3, frente a la de Mach 2 de su rival europeo, y tener una autonomía de 7.200 km. En un primer momento fueron dos los proyectos seleccionados, elLockheed L-2000 y el Boeing 2707.

A principios de los 60, a medida que el proyecto avanzaba, fue cuando comenzaron a surgir las primeras preocupaciones por los problemas medioambientales que un avión supersónico podría causar. Por un lado, los daños que podría producir a la capa de ozono debido a la altitud a la que tendrían que volar y, por el otro, el ruido que produciría cuando rompiera la barrera del sonido.

Un Convair B-58 Hustler en vuelo

Aunque, en un principio, se había pensado que el problema del ruido se podía evitar volando más alto, los primeros tests reales con aviones militares llevados a cabo a finales de los 50 demostraron que no era así. Incluso a 21.000 metros de altitud el ruido continuaba siendo un problema. Además volar a más altitud tenía un inconveniente: si bien era cierto que minimizaba la potencia del ruido que se percibía desde tierra, también hacía que la zona afectada fuera mucho más amplia.

Con los resultados de estos primeros experimentos y, en parte, gracias a la publicación del libro “El manual de los aviones y los estallidos supersónicos” que sostenía que el estruendo causado por un único vuelo supersónico podría llegar a afectar a una zona de más 80 kilómetros de amplitud, el problema del ruido acabó convirtiéndose en el que más rechazo y preocupación despertara entre la población.

Para cuantificar la magnitud real de este problema, la FAA, en colaboración con la NASA y las Fuerzas Aéreas norteamericanas, decidió estudiar sus efectos sobre una ciudad. Anteriormente, se habían llevado pruebas similares, en Virginia y cerca de una base aérea en Nevada, pero en el caso de la ciudad de Oklahoma el experimento tenía a una escala mucho mayor y pretendía centrarse en el estudio de los efectos económicos y sociológicos.

La elección de la ciudad de Oklahoma no fue casual. Debido a la dependencia económica que tenía la ciudad del Centro Aeronáutico Mike Monroney de la propia FAA y de la base aérea de Tinker, se creía que la actitud de su población podría resultar más tolerante que la de otras ciudades a un experimento como este. Los aviones empleados serían cazas F-104 y bombarderos B-58, ocasionalmente se usaron algún F-101 y algún F-106 que volarían a una altura de entre 10.000 y 12.000 metros sobre la ciudad.

El Boeing 2707

En total, el primer día se cerró con 8 explosiones sónicas sobre el cielo de Oklahoma y, como sucedería durante las siguientes 12 semanas, el ruido producido no sobrepasó los 131 dB. Después, el nivel de ruido se incrementó un par de decibelios hasta los 133. Era el mismo nivel de ruido que se creía que produciría un avión supersónico, ligeramente superior al que produce un avión durante la maniobra de despegue y que es considerado sólo levemente irritante.

Al comienzo, los habitantes de Oklahoma se tomaron los vuelos con calma. En parte gracias a que los estampidos ocurrían siempre a las mismas horas, lo que los convertía en predecibles. De hecho, era tal su regularidad que algunos albañiles los tomaron como referencia para la hora del almuerzo.

A pesar de que el ruido producido se suponía que era de un orden de magnitud inferior al que se necesita para romper un cristal, durante las primeras 14 semanas, 147 ventanas de los dos edificios más altos de la ciudad se rompieron. Los vuelos también permitieron comprobar que la amplitud de la zona afectada por los estruendos era de sólo 25 kilómetros, muy lejos de aquellos 80 que algunos habían aventurado.

Pero, pese a todo, era inevitable que a finales de la primavera se comenzaran a organizar los primeros grupos cívicos con el objetivo de detener los vuelos. En un principio, los políticos locales no se mostraron muy colaborativos con ellos, como tampoco lo hicieron los jueces. Un primer tribunal dictaminó que era imposible demostrar que los booms hubieran provocado algún daño físico o mental a los ciudadanos, además, remarcaba que los vuelos eran de vital importancia para el interés nacional.

Aunque, con el paso de las semanas, la oposición ciudadana fue creciendo y el ayuntamiento acabó aprobando por mayoría una resolución en la que se pedía la suspensión temporal de los vuelos durante un periodo de tres meses. La nueva postura del ayuntamiento, sin embargo, no fue igual de bien recibida por todos, sino que la cámara de comercio local y un grupo llamado “Ciudadanos por el Progreso de Oklahoma City” se mostraron contrarios a ella. La justicia, por su parte, también rectificaría y un tribunal diferente ordenó la suspensión total de los vuelos a partir del día 13 de mayo.

Mientras tanto, la oficina del senador por Oklahoma, Mike Monroney, comenzó a recibir cientos de cartas de ciudadanos quejándose por el ruido. Y, poco a poco, la oposición dentro la propia administración comenzó a crecer. Las críticas más fuertes vinieron de la Oficina del Presupuesto que acusaba fuertemente a la FAA de haber hecho un mal diseño del experimento.

El XB-70 Valkyrie, bombardero capaz de alcanzar una velocidad Mach, que sirvió como banco de pruebas de algunas de las tecnologías que sus hermanos mayores civiles necesitarían

La historia no tardó en saltar a los periódicos de la Costa Este y fue entonces cuando a la FAA le comenzaron a llover las críticas. En especial, por haber comenzado el experimento sin haber consultado con las autoridades locales, que ahora, debido a las quejas de sus ciudadanos, comenzaban a pasar la presión a Washington.

Todo este ambiente hizo imposible continuar con los vuelos y se dieron definitivamente por finalizados el día 30 de julio. Pocos días después, el Oklahoma City Time abría su portada con “El silencio es ensordecedor”.

Se tuvo que esperar a febrero del año siguiente para que se hicieran públicas las conclusiones del experimento. Los resultados, sorprendentemente, eran extremadamente positivos. Según el estudio que entrevistó 3 veces a 3.000 personas durante los meses que duró el experimento, el 73% de ellas creía que podría haber llegado a convivir indefinidamente con las explosiones sónicas diarias, mientras que sólo el 25% creía que no. El estudio, además, destacaba positivamente que los hospitales de Oklahoma City no habían presentado ninguna queja.

Mientras, los críticos con el experimento reprochaban que había ignorado el efecto de los estallidos sobre el sueño de la población. Destacaban que, incluso habiéndose restringido los vuelos a las horas de luz, un 18% de los encuestados reconocía que los booms habían interferido en su sueño. No era difícil imaginar que el porcentaje hubiera sido mucho mayor de haberse programado alguno de los vuelos durante la madrugada.

En cualquier caso, fue tan sólo un 3% de la población la que se quejó activamente, ya fuera enviando cartas, llamando por teléfono o presentando alguna denuncia. Aunque el 3% de una población de 500.000 habitantes representaba unos 15.000 ciudadanos descontentos. Se presentaron 15.452 quejas y 4.901 reclamaciones, la mayoría por cristales rotos y grietas en el yeso de los techos. No era un número demasiado alto, pero el hecho que la FAA rechazara el 94% de ellas sólo hizo que los vecinos se enfurecieran más, que encontraron el apoyo del senador Monroney.

Monroney, que en un principio había apoyado el programa supersónico, pasó a oponerse a él. Además, el experimento debilitó la autoridad de la FAA sobre la cuestión de los ruidos supersónicos, y acabó propiciando que el presidente Lyndon B. Johnson asignara esas competencias a la Academia Nacional de Ciencia.

El Lockheed L-2000

La pobre gestión de las reclamaciones que hizo la FAA, sólo aceptó pagar 123.000 dólares, acabó motivando una acción popular contra el gobierno norteamericano, que se falló en favor de los ciudadanos.

La publicidad negativa de todo el experimento fue una de las razones que hizo que en 1971 se cancelaran los fondos del programa NST así como de la prohibición de los vuelos supersónicos comerciales sobrevolando tierra firme. La nueva situación obligó a Boeing, que en 1966 había ganado su particular competición con Lockheed por hacerse con los fondos del programa público, a cancelar su avión 2707. La cancelación no estuvo exenta de polémica. Desde el principio, varios miembros del Partido Demócrata se habían mostrado contrarios a que se financiara con fondos públicos el proyecto de una empresa privada. Sin embargo, otros políticos, como el líder del partido republicano, Gerald Ford, o los sindicatos estaban a favor.

Todos ellos estaban convencidos que la cancelación del proyecto coincidiendo con el fin de la Guerra del Vietnam supondría una oleada de despidos en el sector aeronáutico, como así fue. Al poco tiempo, Boeing se vio forzada a despedir 60.000 de sus empleados. Mientras, 25 aerolíneas se quedaron sin recibir los 115 Boeing 2707 que ya habían pedido, entre ellas Iberia, que había pedido tres, yAeroméxico, que había pedido otros dos.


Enlace permanente a El experimento supersónico que puso a prueba la paciencia de la ciudad de Oklahoma

+posts:
Little Albert, el niño cobaya
El pozo más profundo de la Tierra
Los globos de fuego con los que Japón golpeó el corazón de América 
El Ekranoplano, el Monstruo del Mar Caspio

+info:
Oklahoma City sonic boom tests in en.wikipedia.org
Supersonic transport in en.wikipedia.org
Planes Boom in Oklahoma in The Telegraph – Google News
High-speed dreams: NASA and the technolopolitics of supersonic transportation by Erik M. Conway in Google books




El experimento supersónico que puso a prueba la paciencia de la ciudad de Oklahoma

Leer más...

21/10/10

La piraña que come cocodrilos





La piraña de la foto habita en el río Congo, mide casi un metro y medio y pesa 60 kilos. Gracias a sus 32 dientes, del tamaño de los de un gran tiburón blanco, incluye en su dieta humanos y cocodrilos por igual.
El ejemplar de la foto, el primero en ser fotografiado, fue capturado por Jeremy Wade, conductor del programa de la ITV inglesa “River Monsters” (“Monstruos fluviales”). El programa rescata historias sobre humanos que fueron atacados por monstruos desconocidos para, a continuación, partir en su busca.
Wade dedicó ocho días para atrapar el enorme ejemplar de la imagen. Según relata en Daily Mail, “es muy difícil pescar uno, especialmente si eres un extraño y acudes a una localización tan remota. No existen guías ni alojamientos en esta parte del río Congo”.

Visto en Daily Mail.




La piraña que come cocodrilos


Leer más...

11/10/10

PECES - BBC

son 5 videos 



Los peces pueden volar, sentir electricidad, nadar a más de 160 kilómetros por hora y hasta caminar en la tierra. Desde el mar abierto hasta los arrecifes de coral y desde las olas agitadas por tormentas hasta los manantiales de agua dulce de Kenia, nada con tiburones, peces del fango y cíclidos convictos. Observa a los "sarcásticos cabeza de flequillo" peleando por sus hogares; caza con los peces vela; planea con los peces voladores; accede al mundo secreto de los dragones de mar; y únete al épico viaje de los diminutos trepadores de acantilados: los gobios.

Los peces son las criaturas vertebradas más variadas y diversas del planeta. Hasta la fecha han sido descubiertas 28.000 especies. La diversidad de peces es increíble y su gama abarca desde machos preñados y peces voladores, hasta ejemplares que alcanzan velocidades máximas superiores a las de un guepardo.

El extraño dragón de mar algáceo habita frente a las costas del sur de Australia. Este pez de colores vivos parece no tener sentido de la propulsión. En la primavera se reúnen los machos y las hembras formando parejas para cortejarse. Cada pareja inicia un baile hasta que finalmente, protegidos por la oscuridad, comienzan a desovar. Extrañamente, los huevos son colocados en la cola del macho. Dos meses más tarde, los jóvenes dragones de mar salen de su cascarón. Con una sacudida de su propio cuerpo, es el propio macho quien ayuda a liberar a sus crías de las cáscaras de los huevos. Una vez cumplido su objetivo, el padre y las crías se marchan por caminos separados.

Otros lazos familiares entre especies de peces duran un poco más. El pez convicto, por ejemplo, es una auténtica rareza. No se sabe de qué se alimentan los adultos de esta especie, ya que nadie ha visto a uno abandonando su madriguera en busca de comida. Comparte su red de túneles con miles de crías, que salen y se alimentan del rico plancton que se encuentra alrededor del arrecife, regresando cada noche para juntarse con su padre en la seguridad del túnel. Se cree que podrían ser ellos lo que alimentan de alguna manera al pez adulto, aunque de ser así se desconoce cómo lo hacen.

Ni siquiera el obstáculo natural más increíble parece desalentar a los peces. El gobio de Hawai se las arregla para escalar cascadas (a veces a más de 1.200 metros) usando un disco especial que le permite pegarse a las rocas verticales. Su recompensa en la cima consiste en el acceso a estanques aislados con muy pocos depredadores.

Para escapar de los depredadores, los peces voladores son capaces de irrumpir desde el agua con auténticas "alas" creadas por sus aletas pectorales. Su comportamiento de desove también resulta asombroso, ya que los ejemplares de esta especie se reúnen alrededor de cualquier resto flotante que encuentren. La acción puede resultar tan extrema, que otros peces vivos se entierran en la masa de huevos que los peces voladores colocaron en las hojas flotantes de palma. Finalmente, las hojas se hunden en las profundidades, desencadenando un final abrupto para la acción del desove.

VIDA es un documental sobre la biología del planeta, que presenta una visión global sobre las estrategias especializadas y el comportamiento extremo que los seres vivos desarrollan para garantizar su supervivencia. Producida a lo largo de cuatro años, la serie fue totalmente filmada en alta definición. Disfruta de Vida y de la Evolución en Acción.
Leer más...

3/10/10

Las células se comunican a distancia a través de nanotubos.



Un equipo de científicos de Noruega ha descubierto que diversos tipos de células pueden comunicarse a distancia, gracias al intercambio de señales eléctricas a través de nanotubos o cables de tamaño nanométrico. Este descubrimiento revela un nivel más de comunicación intercelular, que podría explicar el funcionamiento coordinado de las células en el desarrollo de los embriones e, incluso, la gran complejidad de la actividad neuronal del cerebro. Por Yaiza Martínez.
Las células se comunican a distancia a través de nanotubos
Científicos noruegos han descubierto que las células pueden comunicarse a distancia intercambiando señales eléctricas a través de nanotubos, que son estructuras tubulares de un diámetro extremadamente pequeño (un nanómetro equivale a la milmillonésima parte de un metro).

Dichos nanotubos contendrían proteínas de la familia de la 
actina, que son unas proteínas que se encargan de formar microfilamentos, además de favorecer otras funciones celulares esenciales, como la movilidad y la contracción de la célula durante la división celular.

Según publica la revista 
Nature, la comunicación intercelular a través de estos nanotubos implicaría asimismo la formación de “uniones gap”, que son los nexos que permiten la conexión eléctrica entre células.
Mayor conexión celular

El presente descubrimiento podría ayudar a comprender mejor una serie de eventos celulares complejos, como el desarrollo de los embriones o la actividad neuronal, explican los investigadores.

Hasta ahora, se creía que el intercambio celular de señales eléctricas era un sistema de comunicación rápido pero limitado, que se daba sólo en células del corazón y del cerebro.

Sin embargo, dado que se ha descubierto que muchos tipos de células forman estos nanotubos y uniones gap con ellos, parece que la comunicación celular eléctrica podría ser algo generalizado.

Según 
Hans-Hermann Gerdes, biólogo de la Universidad noruega de Bergen y uno de los autores de la investigación, muchos tipos de células tendrían una especie de “cables telefónicos” que les permitirían “hablar” unas con otras a distancia.

El presente estudio sugiere así que las células emplean la comunicación eléctrica a están más conectadas a través de largas distancias de lo que se creía.
Nanotubos de membrana

Hace seis años, Gerdes y sus colaboradores descubrieron, utilizando un 
microscopio óptico, la existencia de cables ultrafinos que se estiraban entre células renales.

Entonces, los científicos bautizaron estos cables como “nanotubos de entrecruzamiento” (ahora también llamados nanotubos de membrana). Se descubrió, asimismo, que varios tipos de células podían transportar moléculas a través de estos nanotubos en un plato de Petri (plato utilizado para experimentos de laboratorio).

Sin embargo, entonces no se pudo aclarar cómo las células moldeaban los nanotubos, abrían la membrana de otras células e insertaban en ellas su “cargamento”, a través de estos minúsculos cables.

Los científicos tampoco obtuvieron en aquel momento evidencias irrefutables de la importancia fisiológica de dichos nanotubos.

Ahora, Gerdes y sus colaboradores han conseguido demostrar que los nanotubos permiten crear uniones gap entre las células, algo que tiene sentido dentro de los conceptos biológicos ya conocidos.


Las células se comunican a distancia a través de nanotubos
Propio de todas las células animales

Esta demostración se llevó a cabo gracias al uso de técnicas electrofisiológicas, mediante mediciones ópticas del potencial de membrana que fueron combinadas con estimulación mecánica y registros de la actividad eléctrica de las células.

De esta forma, se demostró que se daba un intercambio bidireccional de señales eléctricas entre células renales situadas a distancias de entre 10 y 70 micrómetros.

Resultados similares fueron obtenidos con otros tipos de células, lo que sugiere que la comunicación eléctrica a través de los nanotubos sería una característica generalizada de las células animales, explican los científicos en un artículo aparecido en la revista 
PNAS.

Los investigadores han demostrado así que los nanotubos creados por las células son atravesados por señales eléctricas que, a su vez, provocan que se abran canales iónicos en la membrana de otras células.

Esta comunicación eléctrica a distancia podría explicar ciertos procesos celulares complejos, como la migración celular coordinada observada en los embriones en desarrollo, señalan los científicos.

Es el caso, por ejemplo, de las células congregadas dentro de dos pliegues para formar el tubo neuronal, precursor del sistema nervioso central, en los embriones de los vertebrados. Hasta ahora, resultaba obvio que estas células se comunicaban entre sí para sincronizar su comportamiento, pero no estaba claro cómo se daba dicha comunicación.
Otros niveles de comunicación celular

La comunicación de señales eléctricas a través de nanotubos supone una alternativa a otros modos de comunicación intercelular, que sí requieren el contacto directo entre las células, explican los investigadores.

Además, este hallazgo sugiere que habría estratos extra de comunicación celular que podrían estar presentes, por ejemplo, en el cerebro humano. Este hecho incrementaría drásticamente la complejidad del sistema neuronal.

En definitiva, la comunicación intercelular no requeriría sólo del contacto directo entre células, sino que éstas podrían funcionar de manera coordinada gracias a una comunicación a distancia. Según los científicos, ahora queda por establecer qué tipo de información fisiológica intercambian las células por esta vía nanométrica.

(Tendencias21)

Leer más...