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1/6/09

Máxima actividad solar para el año 2012

Máxima actividad solar para el año 2012

Esta madrugada pasada el insomnio hizo que me quedase escuchando la radio hasta altas horas y tuve la suerte de poder escuchar el fantástido programa de la Rosa de los vientosde Onda Cero. Me quedé bastante impactado con lo que estaban diciendo los comentaristas, y es que parece que en el año 2012, el sol comenzará un nuevo ciclo y ese año la Tierra podría ser víctima de una tormenta solar. Actualmente se está estudiando si este evento realmente llegará ese año o no, ya que las perdidas económicas se estiman por billones.

Recomiendo leer | Ciclo Solar , copio y pego abajo

Se considera que los procesos de magnetización del Sol son un indicio claro del comienzo de un nuevo ciclo de actividad del astro rey, que en este caso será el vigésimo cuarto. Hay que reconocer que este fenómeno no será favorable para los habitantes de la Tierra.
Las guerras, revoluciones, los avances científicos, espirituales y técnicos, el incremento de los suicidios y las catástrofes, en cierta forma están relacionados con la actividad solar. Entre las tareas esenciales que se plantea la ciencia actual figuran la comprensión de la interrelación de esos fenómenos, y también los mecanismos para pronosticar la actividad solar.

Ya en agosto de 2007 en el Sol se detectaron zonas de elevada actividad magnética de poca extensión y corta duración. Era evidente que se trataba de manifestaciones esporádicas del nuevo ciclo de actividad solar, que contrasta en fin del ciclo anterior (el número 23) que se encuentra en su mínimo de actividad.
Los ciclos de actividad del Sol comenzaron a enumerarse hace 250 años, con el inicio de observaciones regulares de las manchas solares que aparecen en el disco solar.
Al inicio de cada ciclo, el número de manchas solares es escaso, y a medida que avanzan los años, su número aumenta hasta alcanzar una cantidad máxima determinada.
Después, el número de manchas solares comienza a reducirse lentamente hasta alcanzar el denominado mínimo de actividad solar.

El período cuando la cantidad de zonas de acción magnética (aparición de manchas) es mayor se llama máximo del ciclo solar, y cuando la cantidad de esas zonas es menor se llama mínimo. En promedio, la sucesión entre el máximo y el mínimo es de once años, por esa razón, se denominan ciclos de actividad solar de once años. En los últimos ochenta años, el tiempo en que transcurren los ciclos solares se ha acelerado un poco, en promedio, su duración se ha reducido a 10,5 años aproximadamente.

Es evidente que el Sol tiene una especie de reloj interno que establece la duración de cada ciclo de actividad solar en concreto. Hasta ahora, es una incógnita el mecanismo de trabajo de este reloj.

El máximo y el mínimo de la actividad de los diferentes ciclos solares puede ser parecida.

Así, en la segunda mitad del siglo XVII la actividad del Sol fue notablemente débil. En esa época, en Europa se observó un descenso de la temperatura promedio anual. Comenzó lo que se denominó pequeño período glacial. Es muy probable, que ese enfriamiento fue una consecuencia de la disminución de la influencia solar en el clima de la Tierra.

Actualmente, la actividad solar ha alcanzado uno de los niveles más altos en el último millar de años. En el último siglo la cantidad de manchas en el Sol ha aumentado considerablemente. Simultáneamente, en los últimos años se ha observado un pronunciado calentamiento del clima. Es probable que la actividad humana haya contribuido en ese proceso, sin embargo, muchos científicos consideran que el cambio climático es una consecuencia de los procesos que se producen en el Sol.

Hay que resaltar que el anterior ciclo solar número 23 se caracterizó porque tuvo una actividad muy elevada y anómala. Así, eyección de masa coronal ocurrida el 28 de octubre de 2003 fue la más potente en toda la historia de las observaciones del astro. La magnitud del fenómeno fue superior a la capacidad de medición de los instrumentos y por esa razón, no se pudo establecer exactamente la enorme cantidad de energía producida. Afortunadamente, la explosión ocurrió en un extremo de la corona solar. De haber ocurrido en la parte central del disco solar los efectos hubieran sido muy graves e imposibles de predecir.

Además de los fenómenos excepcionales que ocurren en el Sol también se producen sucesos notables en Júpiter. Por primera vez en la historia, junto a una extraña mancha roja detectada en ese planeta, recientemente se descubrió una segunda mancha, tan extraña como la anterior. El período de rotación del planeta más grande del sistema solar es casi el mismo que los once años del ciclo de actividad solar, y los científicos no excluyen que existe una relación entre los procesos que ocurren en el Sol y en Júpiter.

En lo que concierne a la Tierra, la relación entre la actividad del astro y los diversos procesos que ocurren en el planeta fue establecida hace mucho tiempo de forma empírica. El conjunto de fenómenos relacionados con el flujo corpuscular y electromagnético del Sol en los procesos atmosféricos, biológicos y geomagnéticos de la Tierra son asuntos que estudian ramas específicas de la Ciencia.
Los planteamientos fundamentales de la relación Sol-Tierra fueron establecidos a comienzos del siglo XX con los trabajos de los científicos rusos Vladímir Vernadski, Konstantín Tsiolkovski y Alexandr Chizhevski.

El aumento del denominado “viento solar”, que es el flujo de plasma de la corona solar, que aumenta con el incremento de la actividad solar, además de las auroras boreales, también ocasiona alteraciones en la magnetosfera de la Tierra. A su vez, las tormentas magnéticas pueden ocasionar averías en las líneas de alta tensión, de comunicaciones y en el funcionamiento de los gasoductos y oleoductos.

Las tormentas magnéticas influyen directamente en la salud física y mental de las personas.

Por el momento, no es posible pronosticar la intensidad que tendrá el nuevo ciclo solar, como tampoco el momento en que tendrá lugar su punto máximo.

Algunos científicos suponen que el máximo tendrá lugar cuando en el Sol aparezcan al menos 140 manchas solares en octubre de 2011.
Otros expertos consideran que el máximo coincidirá con la aparición de 90 manchas solares en agosto de 2012. La comprobación o refutación de estos pronósticos será posible después de que transcurra un año después del mínimo de actividad solar del ciclo que concluye actualmente (el ciclo 23).

Si el máximo del ciclo nuevo 24 se produce en corto tiempo, el ciclo de actividad será más fuerte que el anterior, es decir, si el máximo ocurre en 2011 el ciclo solar será de alta actividad.
De acuerdo a cálculos preliminares, el nuevo ciclo del Sol será un 30 o un 50 % más potente que el anterior y puede ocasionar una serie de serios cataclismos.

Cabe añadir que hasta ahora, sólo en 1989 y en 1996 los científicos publicaron pronósticos sobre el desarrollo de la actividad solar y que la mayor parte de esos pronósticos fueron acertados.

Ayuda de http://despabilar.wordpress.com/


El ciclo solar

14 de Abril de 2008 por Juan Miguel

Ciclo SolarGran parte de la actividad en la superficie solar no es simple furia ciega de los fuegos nucleares que arden en su interior: existe un claro ciclo solar durante el cual la superficie del astro pasa de plácida charca a torbellino furioso y recupera la calma en un periodo de aproximadamente 11 años. Y aunque los astrónomos creen entender el principio que rige el ciclo, éste oculta todavía muchos secretos.
Muchas de las características observadas en la superficie solar y encima de ella parecen estar relacionadas con la actividad magnética. Las mejor conocidas quizá sean
las manchas solares, unos puntos oscuros que normalmente aparecen y desaparecen en cuestión de semanas y que pueden alcanzar un tamaño superior al de la Tierra y formar grupos complejos. En realidad, las manchas solares no son oscuras; lo parecen porque están frías en comparación con el entorno enfebrecido de la fotosfera pero, lejos del Sol y a la deriva en el espacio, emitirían una luz resplandeciente. Las imágenes de alta resolución de las manchas solares revelan la influencia del campo magnético: los bordes exteriores de las manchas guardan un notable parecido con los dibujos que trazan las limaduras de hierro bajo la influencia de un imán escolar.
Encima de las manchas, en la cromosfera, se registran prominencias. Observables sobre todo durante los eclipses, cuando la masa de la Luna bloquea el brillo del disco solar, estas prominencias son arcos de gas —más fríos, de modo que sólo despiden un brillo rojizo— que también parecen seguir las líneas invisibles del campo magnético del astro.
Con frecuencia, enormes bucles de este campo magnético parecen «prolapsarse» y se extienden a través de la fotosfera hasta las capas superiores de la atmósfera del Sol. Al final, el campo magnético encuentra el modo de «cortocircuitar» el bucle y formar otro a menor distancia de la superficie visible del Sol, liberando en el proceso enormes cantidades de energía. Este exceso de energía puede calentar inmensas nubes de gas cargado eléctricamente y expulsarlas a través del sistema solar en forma de fulguraciones o de aún más formidables «eyecciones de masa coronel».
Para el observador desde la Tierra, las manchas solares son la prueba más visible del ciclo solar. Al inicio de cada ciclo, se observan unas pocas manchas en latitudes hacia los 35° norte y sur del ecuador solar y se aprecian escasos signos de otra actividad, como fulguraciones o prominencias.
Conforme avanza el ciclo, se incrementa gradualmente el número de manchas y éstas se desplazan hacia el ecuador. Las prominencias se hacen más comunes y las fulguraciones, más frecuentes. Al quinto año del ciclo, se alcanza el máximo número de manchas y éstas se concentran en latitudes 15° al norte y sur del ecuador. Durante los años inmediatamente siguientes, las manchas siguen acercándose al ecuador, pero su número decrece y, finalmente, desaparecen por completo antes de reaparecer en latitudes más altas. Aunque este ciclo visible tarda una media de 11 años en completarse, al final de cada ciclo se invierte la polaridad magnética de las parejas de manchas, por lo que el Sol tarda en realidad unos 22 años en volver a su estado inicial.
La verdadera clave para entender el ciclo solar son los cambios en el magnetismo solar. El campo magnético de nuestra estrella no es como el de la Tierra, generado por una masa de fluido conductor que gira en su centro. Al contrario, lo crean los movimientos a gran escala del gas cargado eléctricamente por el interior del Sol. Como las distintas partes de éste giran a velocidades diferentes (la rotación completa tarda 25 días en el ecuador y 34 en los polos) el campo magnético empieza a «retorcerse» y deformarse al cabo de unas pocas rotaciones. Conforme distintas masas de gas con diferentes campos magnéticos se ven forzadas a comprimirse unas con otras, estos campos se enredan y los bucles magnéticos se abren camino a través de la fotosfera, creando los «claros» más fríos de las manchas solares. Estos bucles, como las manchas, aparecen primero a latitudes altas y avanzan poco a poco hacia el ecuador. Al aumentar en número y tamaño, empiezan a anularse mutuamente, debilitando el campo magnético del Sol hasta que, al cabo de un ciclo de 11 años, éste desaparece por completo, se invierte y se regenera con la polaridad opuesta.